viernes, 5 de diciembre de 2008

Castaneda y la explicación de los brujos: Toltecayotl

Una opinión acerca del mundo de Don Juan y Carlos Castaneda.
(Fragmento)



"Transcendentalism" 
(Fragmento)

Texto ajustado por JCB
(En proceso)


Pareciera ser que hace miles de años, en América, alguien probó por error o hambre “plantas-de-poder”, esto es: setas del género psilocibe o peyote. Con el tiempo, este alguien o muchos se fueron dando cuenta de la existencia de algo más que no podía explicarse en lo que consideraban la realidad; pero que estaba verdaderamente tras el velo de lo aparente y finalmente de que podían existir allí y en estados de conciencia acrecentada y en otros sin necesidad de consumir las susodichas plantas.

LOS “antiguos-videntes”

Durante miles de años se desarrollaron técnicas para conseguir dichos estados y explorar sus posibilidades bajo la égida de aquellos a los que hoy son llamados "antiguos-videntes", quienes descubrieron poco a poco una serie de interesantes cuestiones, las que no tienen que ver con hallazgos filosóficos o de índole racional.

No se trata de que ellos hayan pensado o imaginado qué es lo que podía ser el mundo; sino de que vieron lo que ´en verdad es el mundo´, experimentaron este algo, alcanzando un progresivo acuerdo sobre sus descubrimientos y práctica.

EL “Tonal” y el “Nagual”

Estos “antiguos-videntes”, los “brujos-antiguos”, vieron al mundo de una manera perceptual, dividiéndolo en lo que llamaron el "Tonal" (correspondiendo éste al mundo de todos los días, representado como una isla) y el "Nagual" (lo que lo sustenta o lo que subyace, representado como el océano).

El “conocimiento” que llegaron a adquirir del "Nagual" fue y es tan complejo o más que todo el conocimiento racionalmente acumulado por la humanidad sobre la existencia "tonal". He aquí un brevísimo resumen de los fundamentos más básicos:

1. El Universo es una infinita aglomeración de campos de energía semejantes a filamentos de luz que se extienden infinitamente en todas direcciones.

2.Estos campos irradian de una masa, una fuente viva de conciencia de inconcebibles proporciones a la que se llama metafóricamente el “Águila". Los campos energéticos son, por tanto, las "emanaciones-del-águila".

3.Los seres humanos, al igual que el resto de seres están compuestos de esos mismos campos de energía. Son partes escindidas del “Águila” que ésta utiliza para ampliar la “conciencia- de-sí-misma”, para conocerse. Después de una vida de desarrollo de la conciencia a través de los individuos, el “Águila” "devora" dichas partes escindidas, las que así retornan a la fuente original.

Todo el Universo consiste, de acuerdo a este enfoque, en conciencia que se pregunta sobre sí misma.

4. El ser humano es un “huevo-luminoso” formado por filamentos de luz consciente que encierra a dichas emanaciones; de la totalidad de emanaciones que conforman a un ser humano, tan sólo una pequeña parte está iluminada por un punto de intensa brillantez localizado en la superficie de la bola, al que se llama "punto-de-encaje".

5. La percepción del mundo consiste en la iluminación de una parte limitada de los campos energéticos que nos conforman por dicho punto de encaje. Arriba en el encabezado, una supuesta representación del “punto-de-encaje”.

6. El “punto-de-encaje” puede moverse en cualquier dirección, hacia adentro de la bola, hacia afuera o por su superficie. Las consecuencias de dicho movimiento son la iluminación de otros campos energéticos y en consecuencia, la variación de la percepción del mundo que nos rodea. Las plantas psicodélicas o "plantas-de-poder", producen un “movimiento-del-punto-de-encaje”, permitiendo percibir otras partes de las emanaciones del “Águila”, tan reales como el mundo objetivo.

Se dice que cuando nacemos no discriminamos una determinada “banda-de-emanaciones”; pero nuestros maestros: padres, amigos, la sociedad en último término van poco a poco explicándonos cuál es la percepción consensual de nuestra especie y la aceptamos como nuestra finalmente.

Como antes de adoptarla vivíamos en un estado de conciencia acrecentada (por eso los bebés aprenderían tan rápido), no somos capaces en la actualidad de recordar nuestros primeros años.

La educación de los niños consistiría entonces, en fijar de manera coercitiva su “punto-de-encaje” en la razón.

En la antigüedad, se entregaba bebés recién nacidos a los “brujos-toltecas” con objeto de que éstos los educaran en una percepción más amplia, distinta de la razón. Dichos bebés se convertían así con el tiempo en poderosísimos “videntes”.

7.Si el “punto-de-encaje” se mueve lo suficiente, es posible acceder a otros universos, con reglas totalmente diferentes a las conocidas. El viaje del “chamán” sería entonces un movimiento de su “punto-de-encaje” de manera controlada para acceder e interactuar en el mundo que desee.

Los “antiguos-videntes” identificaron unas 600 posiciones del “punto-de-encaje” y 48 bandas o frecuencias energéticas, las que conforman a otros tantos universos "completos" a los que el ser humano es capaz de viajar. Ocho de dichas bandas contienen vida, aunque sólo una, la nuestra, contiene lo que conocemos como “vida-orgánica". Otras siete contienen “vida-inorgánica” o "entidades", las que son aglomeraciones energéticas con conciencia propia, vivas, pero inmateriales. Los “antiguos-brujos-toltecas” desarrollaron el control de estas entidades a las que llamaron "aliados".

8.Dentro de nuestra banda de frecuencias perceptibles, la razón y el racionalismo resultantes, son tan sólo una determinada posición del “punto-de-encaje”. Tiene sus virtudes y sus limitaciones. Otro punto es el “conocimiento-silencioso”, el que al estar en contacto directo con el mundo permite saber sin necesidad de las palabras.

Este “conocimiento-silencioso” es el que permite, por ejemplo a los animales, intuir nuestro estado de ánimo o el que produce en el ser humano estados de profunda intuición. Éste es el punto en el que la especie habría existido hace decenas de miles de años y la historia del surgimiento de la razón, así como la conocemos, es simplemente la historia de una “migración-social-perceptual-masiva” de un punto a otro, todo lo cual, evidentemente, no ha dejado rastro arqueológico visible y es por tanto indemostrable racionalmente.

9. Existe una serie de procedimientos para conseguir “mover-el-punto-de-encaje”, los que se pueden resumir en el arte del "acecho" y el arte del "ensueño", los cuales a su vez sirven al objetivo de la "conciencia-de-ser-uno-mismo". El requisito fundamental para el movimiento del “punto-de-encaje” es la disponibilidad de suficiente “energía-personal”.

10. En los sueños, nuestro “punto-de-encaje” se mueve ligeramente; pero en general sin control. Mediante el arte del “ensueño”, se desarrolla un manejo consciente de este movimiento, es decir, de los sueños lúcidos, de tal forma que resulta posible viajar con el llamado "otro yo" o el cuerpo energético y visitar lugares reales (a lo que en Occidente se llama viajes astrales) y otros universos perceptivos completos como el mórbido mundo de los seres inorgánicos. En ultimo término, resulta posible materializar el cuerpo energético y actuar con él en el mundo "convencional". Todo ello depende de que se aprenda a mover el “punto-de-encaje” a una determinada posición y a mantenerlo fijo allí.

11. El hombre corriente gasta, en general, toda su energía en las actividades cotidianas; por lo que su “punto-de-encaje” carece de energía para moverse y permanece obsesionadamente fijo en el “punto-de-la-razón” (o por ahí cerca). El “brujo”, consciente de la necesidad de ahorrar energía, se “acecha” a sí mismo para descubrir las actividades que gastan energía inútilmente y eliminarlas. Los “antiguos-chamanes” descubrieron que, lo que más energía consume es el mantenimiento constante de la “importancia-personal”, o si se quiere: el ego.

Por ello, la desestructuración del ego o reducción de la “importancia-personal” es el principal objetivo del arte del “acecho” y se consigue mediante la práctica del "camino-del-guerrero". Dicha práctica consta de cuatro virtudes a desarrollar:

La “simpatía”.
La “paciencia”.
La “astucia”.
La “falta-de-compasión”.

Esta última es, en realidad, falta de compasión hacia uno mismo, o no tenerse lástima, porque sólo si se tiene “importancia-personal” puede uno tenerse lástima. Por otro lado, el ser “despiadado” no implica ser cruel, el ser “simpático” no implica ser estúpido y el ser “paciente” no implica no hacer nada.

La desestructuración del ego es algo común a todas las religiones antiguas. Sabiendo que lo único seguro es la muerte, el “guerrero” es fluido, adaptable a todo cambio. Y como no posee nada, ni siquiera sentimientos o deseos, nada se le puede quitar, por lo que se convierte en un ser invencible y lleno de energía que puede aplicar a la tarea que decida.

Para “ahorrar-energía” es por tanto imperativo ser "impecable". La “impecabilidad”, para los “chamanes”, no es una cuestión de moralidad como sí lo es para los miembros de religiones monoteístas, ya sean cristianos, musulmanes o judíos. Para los “brujos”, la “impecabilidad” es una cuestión de eficiencia energética.

El ”guerrero” sabe que todo lo que pueda conocer en el mundo "convencional" es efímero y que cuando emprenda “el-viaje-definitivo” tendrá que abandonarlo todo; por lo que no se apega a nada. Es una unidad autónoma de combate psicológico: no necesita nunca de nadie ni de nada.

Para conseguir esto le es preciso primero “recapitular-toda-su-vida” y extraer de cada momento, de cada relación, la energía que dejó en ellos. De este modo aumenta su energía y aprende las formas en que su ego tiende a desperdiciarla, por lo que puede evitar esto en el futuro.

12. Cuando se ha conseguido “ahorrar-suficiente-energía” y aprendido a controlar el “movimiento-del-punto-de-encaje”, se accede directamente al "intento"; el que es el nombre con el que los “videntes” llaman a la fuerza que une a todas las cosas y que las controla (de acuerdo a esto la doctrina del maestro Yoda sería un mero reflejo de lo real).

El “intento´” es, metafóricamente, la voluntad del “Águila” y resulta posible "intentar" uno mismo cualquier cosa, convirtiendo el “intento-personal” en “un “intento” o "comando" del “Águila”. Todo ello depende de que, mediante el “acecho” y el “ensueño” se halle desarrollada la "segunda-atención", que es la que controla el movimiento del “punto-de-encaje” y la que está dormida en los hombres comunes, porque toda su energía se consume en la “primera-atención”: en cabrearse cuando las cosas no salen cuando uno quiere, en cortejar sin sentido a personas del sexo contrario, en hablar porque sí y darle mil vueltas a cosas en la cabeza que no tiene ningún sentido pensar.

13.Los “antiguos-brujos” descubrieron también que había una forma de evadir el destino final del ser humano: la muerte. “Vieron” que, como somos esclavos de un tirano: el “Águila”, nos toca rendirle cuentas tras el breve lapso de tiempo que se nos permite existir. Cuando el caparazón luminoso del hombre no tiene ya suficiente energía para mantenerse, se rompe y salimos a otro nivel de existencia, al "Nagual", por oposición a la que teníamos en vida, el "Tonal". Entonces el Gran Tirano nos despedaza y devora toda la conciencia que hemos ido acumulando durante nuestra corta vida para de este modo engrandecer la suya.

Examinando las “emanaciones” del “Águila”, los “antiguos-videntes” descubrieron una regla: un procedimiento que permitía pagar al “Águila” con las experiencias vitales y conservar la conciencia, accediendo a lo que llamaron como "libertad-total". Dicho procedimiento requería empezar con una recapitulación completa de las experiencias vividas y en último término, la iluminación simultánea de todas las bandas energéticas presentes en nuestro ser y la apertura del caparazón luminoso, lo cual requería una tremenda energía. Esto obligaba a los brujos a juntarse en grupos compatibles de “acechadores-ensoñadores”, dirigidos por un “hombre-nagual” y una “mujer-nagual”.

Un “nagual”, es un ser humano con más energía que los seres humanos normales. Debido a esto, es capaz de mover el “punto-de-encaje” de otras personas, y puede instruir con facilidad a la siguiente generación de “brujos” que se encargará de prolongar el “linaje”.

Cuando el grupo ha terminado de instruir al siguiente y considera que tiene suficiente energía, se reúne, ilumina todas sus emanaciones y se consumen sus miembros en un “fuego-interno” mientras sus conciencias abandonan los cuerpos para internarse en la inmensidad, libres, sin tener que retornar al “Águila”, que en su lugar acepta y devora su recapitulación, si ésta fue bien hecha. Es evidente que esto sería similar a lo que el cristianismo entendería por ´juicio final´, en este caso el juicio del “Águila” sobre si deja marchar o no a las esforzadas conciencias de quienes habiendo llevado una “vida-impecable”, desafían a la muerte; sólo que el cristianismo, al igual que el budismo, está lleno de metáforas y la “toltequidad” de Castaneda va directamente al grano.

Don Juan explica a Carlos Castaneda que, en la antigüedad había poderosísimos “naguales”, los que consiguieron guiar a ciudades enteras hacia la “libertad-total”; pero que desde la Conquista y la colonización, esto era imposible.

LA CONQUISTA, LOS “nuevos-videntes” (Y LOS “antiguos-videntes”)
La Conquista inició una nueva estirpe de brujos: los "nuevos-videntes", la que se prolonga hasta nuestros días, éstos difieren de los “antiguos-videntes” en su humildad, secretismo y objetivo único de conseguir la libertad. Mientras que los “antiguos-videntes” estaban cargados de “importancia-personal”, aplicaban métodos oscuros y terroríficos y sólo pretendían la inmortalidad.

Los “antiguos-videntes” eran "brujos-concretos", como indica Taisha Abelar (una “acechadora” del grupo de Castaneda), mientras que, los “nuevos-videntes” son "brujos-abstractos" y por tanto no están interesados en los asuntos terrenales, como curar gente o matarla por medio de su poder; se enfocan únicamente en la “libertad-personal”. Los curanderos que perviven hoy en día serían los restos de los “linajes” de “antiguos-videntes”.

LOS “pinches-tiranos”

La Conquista proporcionó a los “brujos” un perfecto instrumento para desarrollar su “arte-del- acecho”, lo que Don Juan llamó: los "pinches-tiranos". Como sucede que luego de “ver” al “Águila” queda claro quién es el Tirano Mayor, entonces todos los virreyes, alguaciles, torturadores y asesinos varios venidos de España no eran más que "pinches-tiranos", incluso “pinches-tiranitos”.

Servían éstos conquistadores “pinches-tiranos”, de manera indirecta a los “brujos”, para entrenarse en la tarea del “acecho” mediante el enfrentamiento abierto o velado con ellos; lo que en cada caso requería de los componentes del “acecho”: ser “paciente”, “despiadado”, “astuto” y “simpático”.

Muchísimos e incontables “brujos” murieron de esta manera y en estas lides; pero otros consiguieron perfeccionar el “arte-del-acecho” a niveles magistrales. Don Juan decía que los “aprendices” de aquella época tuvieron que haberse divertido muchísimo habiendo tanto monstruo suelto ávido de oro y poder y que hoy era casi imposible encontrar a "pinches-tiranos" de esos que valieran la pena

En nuestros días como mucho el jefe de la oficina o el chulo que te da un empujón en una discoteca; pero había que tener siempre presente que de encontrar alguno, así bien tirano con mayúsculas, era una suerte y bendición para el “brujo” y como habría dicho el gran Zorba: “Patrón, no hay que dejarlo ir hasta sacarle el jugo...”

CONCLUYENDO

Habiendo terminado la explicación, conviene examinar la cantidad de puntos en común de esta visión con otras prácticas similares, pese a las continuas afirmaciones de Castaneda de que no ha encontrado alguna que tenga relación con su "disciplina".

Para empezar, tiene una evidente relación con el hinduismo, por cuanto el cuerpo energético (segundo cuerpo según expresaría el hinduismo) retorna a la totalidad para volver a reencarnarse en algún otro momento, y continúa dicho proceso hasta que se alcanza un nivel de conciencia suficiente para entrar el el Nirvana, que sería equivalente a la llegada al 7° chakra (la vuelta a casa de los hinduistas) o a la tercera atención (de la “toltequidad”).

La concepción del camino a seguir es además la misma. El “camino-del-guerrero-tolteca” exige el desarrollo del “silencio-interno”, de la “conciencia-total-de-ser” que tanto habría ansiado Buda (1), de un dominio perfecto sobre uno mismo, antes de poder entrar en el "Nagual", el infinito o la totalidad, que podría equivaler al 6° chakra.

También se explica desde este punto de vista la experiencia mística cristiana o monoteísta en general, cuya visión de Dios se enmarcaría dentro de lo que Don Juan llama el "molde-humano", a quien nosotros llamamos "Dios".

El “molde-humano” es algo así como el patrón conforme al cual nos desarrollamos los seres humanos. Esto es idéntico al patrón de información del campo morfogenético de Rupert Sheldrake, por lo que su teoría está claramente describiendo dicho molde humano como un generador de información que a continuación se transmite al campo. Todos los místicos como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús, que vivían frugalmente como guerreros, tuvieron una visión del “molde-humano”, al que interpretaron lógicamente como Dios, puesto que se percibe como una luz "consciente" o como un hombre luminoso y se siente un tremendo amor por él y desde él.

Los “brujos” mexicanos; sin embargo, concluyeron que, el “molde-humano” no tenía ninguna propiedad, ni servía de nada pedirle milagros, porque sólo era eso: el patrón energético responsable de nuestra existencia, pero sin poder. Hinduistas y budistas habrían concluido algo similar: que era peligroso permanecer en el profundo estado de alegría de la individualidad del 5° chakra, puesto que esto detenía el avance de la conciencia hacia el 6° (2).

El siguiente paso es formar parte del todo o entrar en el “Nagual”. En la “toltequidad”, esto equivale en cierto modo al movimiento del “punto-de-encaje” al “conocimiento-silencioso”, el que permite saber sin palabras, sin pensamientos, sin usar la razón; leer los pensamientos dada la indivisibilidad de mente-materia que actualmente la ciencia investiga.

El cuerpo entero en contacto continuo con la totalidad... Esto requiere, sin embargo, lo que los “toltecas” llamaban "perder- la-forma-humana". Sólo separándose del campo energético que crea el "molde-humano" es posible acceder al “conocimiento-silencioso”. Una vez se pierde la “forma- humana”, el “brujo” no tiene ya ningún interés propio, ni siquiera "humano" y actúa naturalmente con “paciencia” y absoluto abandono conforme al “intento” y modificando a éste para conseguir su libertad.

Fuente del original: Blog Transcendentalism – 06.07.06

(1) El editor de “Sectas, algunas ideas” está en desacuerdo con lo expresado por el autor del texto sobre Buda, justamente su budeidad consiste en la extinción de todo deseo, como cuando una vela se gasta en humo, calor y luz, no quedando ya nada.

(2) Con respecto a los chackras, es un tema que entra en la experiencia directa, por lo que no corresponde dar explicaciones sobre hechos imposibles de describir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estupendo resumen, se nota que has leído todos sus libros. Por lomenos los más importantes.

Felicitaciones!

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